Caifanes

Caifanes fue una banda de rock mexicana bajo la batuta de Saúl Hernández. Fue un elemento importante en el renacimiento de la escena rockera de su país a finales de los ochenta, cuando los grupos comenzaron a promoverse en los medios y ganaron mercado frente al pop. Para muchos se trata del grupo más representativo de los noventa. Tras su disolución, Hernández inició un nuevo proyecto, Jaguares.

Originalmente conformado por Saúl Hernández (voz y guitarra), Salvador “Sabo” Romo (bajo) y Diego Herrera (teclados y saxofón). Alfonso André (batería y percusiones) se uniría a la banda a partir de su tercera presentación en vivo. Su primera presentación fue el 11 de abril de 1987 en Rockotitlán. La expectación creada en el underground rockero mexicano fue tanta que mucha gente se quedó fuera del recinto. Si bien Caifanes era un grupo nuevo, la anterior banda de Saúl, Alfonso y Alejandro Marcovich, Las Insólitas Imágenes de Aurora, tenía una amplia base de fanáticos.

Su primer disco, Caifanes (a veces nombrado también Mátenme porque me muero, Volumen 1 o Disco negro) salió a la venta en agosto de 1988 y el sencillo Mátenme porque me muero fue su primer éxito, seguido por Viento y La negra Tomasa, una versión de una cumbia escrita por el músico cubano Guillermo Rodríguez Fiffe. El disco mostraba claras influencias del grupo británico The Cure y del resto del movimiento dark. Gustavo Cerati participó como músico invitado en la grabación del álbum tocando la guitarra en La bestia humana. Este álbum fue precedido por un EP con tres canciones producido con la intención de probar la aceptación del grupo entre la posible audiencia; el resultado fue la venta de más de trescientas mil copias y, por lo tanto, la grabación del primer LP.

Su segundo disco fue Volumen II, pero es mejor conocido como El diablito. Esto se debe a la inclusión de la imagen de un diablo, que recuerda una tarjeta de lotería, acompañado por una leyenda que dice justamente “El diablito.” El guitarrista Alejandro Marcovich se integra al grupo; su presencia resultó notoria desde un principio y su estilo fue fundamental en lo que comenzaría a ser el sonido de Caifanes.

En El diablito aparece una de las canciones más populares del grupo, La célula que explota. Esta canción, mezcla de balada rockera con música de mariachi, apunta muy claramente la dirección que Caifanes habría de tomar a partir de ese punto: una mezcla de rock con elementos de la amplísima gama de estilos que comprende la música popular mexicana.

En 1992 se edita El silencio, producido por Adrian Belew y que incluye gran parte del repertorio clásico de Caifanes, como No dejes que …, Miércoles de Ceniza, Nubes y Nos vamos juntos. Cuando este disco salió a la venta el grupo ya era un éxito en México, Centroamérica, algunos países de Sudamérica y entre la comunidad hispana de Estados Unidos. En agosto de 1992 llenaron por completo el Hollywood Palladium de Los Ángeles. En 1993 hicieron lo mismo en el Palacio de los Deportes de la ciudad de México, hazaña que ningún otro grupo de rock mexicano había logrado hasta el momento; con dicho concierto Sabo Romo se despidió de la agrupación. Diego Herrera lo seguiría poco tiempo después, al concluir esa gira.

Al llegar 1994, Caifanes queda reducido a un trío conformado por Saúl, Alfonso y Alejandro acompañados en el bajo por Federico Fong y en los teclados por Yann Zaragoza. Juntos dan forma al último álbum de los Caifanes, El nervio del volcán. Se eligen como sencillos las canciones Afuera, Miedo, Aquí no es así y Ayer me dijo un ave. Su presencia en los medios de comunicación crece y es seguida muy de cerca por los noticiarios de MTV Latino para quien realizaron un unplugged (que en realidad fue un concierto eléctrico) y donde se documentaron tanto el creciente éxito internacional del grupo (por ejemplo, en esos días abrieron el concierto de los Rolling Stones en la ciudad de México y participaron en el festival WOMAD, organizado por Peter Gabriel) como las crecientes diferencias entre Hernández y Marcovich que llevarían a la disolución del grupo (en un reportaje dado para MTV Latinoamérica, en Bogotá Colombia, Saúl le pregunta a Alejandro “¿Qué tenemos en común?” y éste responde sarcásticamente “¿El número de cromosomas?”). Caifanes ofreció su último concierto el 18 de agosto de 1995 en la ciudad de San Luis Potosí.

Tras la desintegración de Caifanes, Hernández se dedica a recuperarse de un mal viral en sus cuerdas vocales, e invita a Alfonso André (batería), a formar un taller musical llamado Jaguares, Alfonso, en ese momento se encontraba tocando en La Barranca con Federico Fong (bajo) y José Manuel Aguilera (guitarra) y propone a Saúl incorporarlos a la nueva banda.

Arturo Canto Rebora
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